Conectividad y energía

WiFi es práctico cuando hay red disponible y el dispositivo puede consumir más energía. Bluetooth Low Energy sirve para configuración local, sensores cercanos o enlaces de bajo consumo. LoRa ayuda en distancia y bajo consumo, pero con menor velocidad de datos. LTE o NB-IoT pueden ser necesarios si el equipo va a campo sin infraestructura local.

La conectividad define batería, antena, caja, certificaciones y firmware. Por eso conviene decidirla temprano, con pruebas reales en el entorno donde el producto va a funcionar.

Memoria y actualizaciones

Un prototipo puede funcionar con poca memoria, pero un producto conectado necesita margen. Logs, configuración, cifrado, actualizaciones OTA y bibliotecas de comunicación consumen espacio. Si el firmware va a actualizarse a distancia, hay que reservar memoria para una partición segura o un mecanismo de recuperación.

También importa el ecosistema. Un microcontrolador con buen soporte, documentación y herramientas estables reduce riesgo. En productos a mantener durante años, esa estabilidad vale más que ahorrar unos centavos.

Entradas, salidas y robustez

La cantidad de pines no alcanza como criterio. Hay que revisar ADC reales, timers, buses I2C/SPI/UART, PWM, tolerancia de tensión, modos de bajo consumo y comportamiento al arrancar. Algunos pines tienen funciones especiales o restricciones que pueden complicar el layout si se descubren tarde.

Checklist antes de elegir

  • Definir red disponible: WiFi, BLE, LoRa, LTE u otra.
  • Estimar consumo en reposo, transmisión y operación normal.
  • Confirmar memoria para firmware actual y crecimiento.
  • Revisar herramientas de programación, depuracion y OTA.
  • Validar disponibilidad de módulos o chips a mediano plazo.